Las bebidas energéticas contienen más cafeína que el café.

Falso.

La mayoría de bebidas energéticas contiene aproximadamente la misma cafeína que una taza de café. El café es consumido diariamente por millones de personas de todo el mundo desde hace siglos.

Las bebidas energéticas no están sujetas a disposiciones legales.

No es cierto.

Las bebidas energéticas, sus ingredientes y etiquetado, envasado y publicidad están ampliamente regulados dentro de la Unión Europea (véase el apartado Condiciones marco legales).

Los consumidores no pueden saber cuánta cafeína hay en una bebida energética.

Falso.

Hay varias formas de informarse sobre el contenido exacto de cafeína de una bebida energética. La indicación del contenido total de cafeína de todas las fuentes en la etiqueta de una bebida energética está prescrita por ley en la Unión Europea. Además esta información también se puede consultar en las páginas de Internet de las empresas y/o en las páginas web de los productos, así como en las líneas de atención telefónica para consumidores de las empresas.

Sección mitos: Las bebidas energéticas contienen altas cantidades de azúcar.

Una bebida energética (250ml) contiene la misma cantidad de azúcar que un zumo de manzana, de naranja o un refresco convencional. Como sucede con cualquier alimento o bebida, las bebidas energéticas se deben consumir con moderación y en el marco de una dieta equilibrada, variada y de un estilo de vida saludable. Para los que deseen tener los beneficios de una bebida energética sin azúcar, éstas se encuentran en varias fórmulas libres de azúcar para que los consumidores puedan elegir la que más les convenga.

La cafeína es el ingrediente más característico en las bebidas energéticas. Su efecto estimulante fue reconocido desde hace siglos. En 2011, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evaluó positivamente alegaciones de salud con respecto a la mejora de la concentración y al aumento del estado de alerta. El Panel de EFSA consideró que, para poder hacer estas alegaciones, el producto debe contener al menos 75 mg de cafeína por porción.

Teniendo en cuenta la funcionalidad de las bebidas energéticas, miembros de EDE ofrecen latas con un contenido neto de 250 ml (que típicamente contienen 80 mg de cafeína) como su propuesta de venta principal para el consumo individual (Código de prácticas para la comercialización y el etiquetado de las bebidas energéticas (aprobado – Bruselas 9 de diciembre de 2014)).

Esta política se encuentra tanto en línea con el reciente dictamen de la EFSA sobre la seguridad de la cafeína como con los esfuerzos por consumir azúcar con moderación. Latas más pequeñas contribuyen a dicha moderación. Por lo tanto, EDE reconoce las iniciativas para limitar el tamaño de las porciones adoptadas por los minoristas en Holanda y en el Reino Unido.

La taurina es un estimulante.

La taurina no es ningún estimulante. La taurina es un aminoácido que está presente de forma natural en el cuerpo humano. Su presencia también está muy extendida en alimentos como el pescado, los moluscos y las aves. Puesto que la taurina es un componente natural de la leche materna, también se utiliza como ingrediente en la alimentación infantil.

Contrariamente a lo que dice la prensa para el público en general y a las creencias populares, la taurina no es un estimulante y no tiene efectos estimulantes en el sistema nervioso central. En 2015, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha confirmado que los posibles efectos estimulantes de la taurina en el sistema nervioso central son improbables.

La taurina presente de forma natural es más segura que la taurina sintética.

El mito de que los ingredientes fabricados sintéticamente que se encuentran en la mayoría de las bebidas energéticas son peligrosos o nocivos para la salud es falso. Los ingredientes fabricados sintéticamente garantizan un nivel de calidad elevado y uniforme. Los ingredientes fabricados cumplen la normativa legal sobre alimentos y tienen exactamente las mismas funciones que sus equivalentes naturales.

Las bebidas energéticas son una nueva categoría de productos sobre la que nadie sabe nada.

Falso.

Las bebidas energéticas se consumen sin riesgos desde hace más de 25 años en todo el mundo y representan únicamente el 1 % del mercado de bebidas no alcohólicas europeo . Los consumidores son informados ampliamente por los fabricantes de bebidas energéticas a través de las etiquetas de los productos, folletos informativos, la propia empresa, así como páginas web de los productos.

El público objetivo de las bebidas energéticas son los niños.

Falso.

Los niños ya tienen suficiente energía por sí mismos. Las bebidas energéticas no han sido creadas para niños. Los miembros de la EDE se han comprometido voluntariamente a no realizar publicidad dirigida a los niños. Además, conforme al reglamento UE 1169/2011 sobre información alimentaria al consumidor debe indicarse en la etiqueta de las bebidas energéticas que contienen más de 150 mg/l de cafeína de distintas fuentes: “No recomendado para niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia”.

Las bebidas energéticas no pueden mezclarse con alcohol porque resulta peligroso.

No es cierto.

Las bebidas energéticas son bebidas no alcohólicas. A pesar de su propósito, principalmente funcional, algunos consumidores mezclan las bebidas energéticas no alcohólicas con bebidas alcohólicas. Esto ha ocurrido durante décadas, si no siglos, en que las bebidas alcohólicas se han mezclado con cola, tónica, soda, agua, ginger ale y todo tipo de zumos de fruta.

No existe un argumento científico para no mezclar bebidas energéticas con alcohol, siempre que se sea consciente de que un consumo de alcohol excesivo e irresponsable tiene consecuencias no deseables en el cuerpo humano y el comportamiento y de que esto viene causado por el alcohol, no por la bebida sin alcohol utilizada para mezclar, ya sea cola, zumo de naranja, tónica o una bebida energética. No hay nada que indique que las bebidas energéticas causen ningún efecto especial (negativo o positivo) relacionado con el consumo de alcohol. Esto ha sido confirmado por el Comité de toxicidad (Committee on Toxicity) del Gobierno británico (2012), que llegó a la conclusión de que “las pruebas disponibles actualmente no apuntan a una interacción nociva toxicológica, o relacionada con el comportamiento, entre la cafeína y el alcohol”. Más recientemente, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, 2015) también llegó a la conclusión de que, basándose en evidencias científicas disponibles, no existe una interacción nociva entre alcohol y cafeína procedente de cualquier fuente de la dieta, incluyendo las bebidas energéticas.

Los miembros de la EDE se han comprometido a través del código de buenas prácticas de la EDE a tener en consideración determinados principios que puede leer a continuación: Código de prácticas.