La diabetes es un conjunto de trastornos metabólicos, que comparten la característica común de presentar hiperglicemia (concentraciones elevadas de glucosa en sangre) como consecuencia de un defecto en la secreción de insulina, en la acción de la insulina o en ambas (American Diabetes Association). Además de un correcto tratamiento médico y actividad física, la alimentación es importante en el control de la diabetes. La hiperglicemia postprandial (niveles elevados de azúcar en sangre tras ingerir comida o bebida) es una cuestión principal en el tratamiento de la diabetes. Los edulcorantes como el aspartamo, el acesulfamo-K y la sucralosa se suelen utilizar como sustitutos de los distintos tipos de azúcar en los alimentos y bebidas, como en las bebidas energéticas. Las personas que sufren de diabetes utilizan productos que contienen estos edulcorantes para mantener bajo control su energía y su ingesta de carbohidratos.

Las bebidas energéticas se consideran alimentos normales y se comercializan como tales. Las bebidas energéticas sin azúcar pueden ser una alternativa para los diabéticos. Dentro de la Unión Europea no existen normas específicas sobre el etiquetado de alimentos o bebidas destinados al consumo normal con respecto a su idoneidad para diabéticos. Algunos fabricantes de bebidas energéticas añaden voluntariamente la indicación “apto para diabéticos” en sus productos. Para obtener más información sobre el consumo de bebidas energéticas en relación con enfermedades como la diabetes, se debe consultar a un médico.