En los últimos 25 años ha crecido considerablemente la popularidad de las bebidas energéticas y, por lo tanto, se consumen en la mayoría de los países del mundo. A pesar de este éxito, las bebidas energéticas todavia son un nicho de mercado y solo representan el 1 % de la cuota total de mercado de las bebidas no alcohólicas.

Cifras sobre el consumo

Esto se debe principalmente a que el consumo de las bebidas energéticas suele ser ocasional sin formar parte de la dieta diaria y a que las bebidas energéticas tienen un perfil único de ingredientes. Se venden sobre todo en pequeños envases y su especial sabor resulta adecuado para ocasiones especiales.

En su informe científico de 2015 sobre la seguridad de la cafeína, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) declaró que la contribución a la ingesta total de cafeína por parte de las bebidas energéticas es insignificante en los niños y reducida en los adolescentes. La mayor parte del consumo de cafeína en todas las edades procede, con diferencia, de otras fuentes como el café, el té, el chocolate y las bebidas de cola. Esto demuestra claramente que otros productos muy populares, como el café, el té, el chocolate y las bebidas de cola, se consumen con mayor regularidad y constituyen la fuente principal de cafeína en Europa.

Adultos
Jóvenes

Esto es Parecido a lo que ocurre en Europa, los estudios de EE. UU. muestran que el consumo de bebidas energéticas solo supone un pequeño porcentaje del consumo total de cafeína. En un estudio a gran escala realizado en el año 2013 se determinó el consumo de cafeína ingerido a través de bebidas consultando a una selección representativa de consumidores estadounidenses. Quedó patente que el 96 % de la cafeína consumida a través de bebidas procede del café, el té y los refrescos. Además se demostró que el café representa la mayor parte del consumo de cafeína procedente de bebidas entre los consumidores estadounidenses (Mitchell et al., 2013). Recientemente, un nuevo estudio (Branum et al., 2014) lo ha confirmado. Ese estudio dio como resultado que el porcentaje de consumo de cafeína procedente de bebidas energéticas entre los jóvenes de una edad comprendida entre los 12 y 18 años durante los años 2009–2010 incluso ha descendido en comparación con los años 2007–2008.

En resumidas cuentas, existen distintos estudios científicos y organismos autorizados que demuestran que el consumo de bebidas energéticas en Europa y EE. UU. es reducido. La opinión generalizada de que las bebidas energéticas contribuyen significativamente al consumo total de cafeína es simplemente falsa.