Las bebidas energéticas típicas contienen 32 mg de cafeína por 100 ml. Las bebidas energéticas contienen aproximadamente la misma cantidad de cafeína que una taza de café de filtro casero.

En general, el consumo de bebidas energéticas debe adaptarse al consumo de cafeína de una persona. Muchos expertos de todo el mundo han analizado los efectos de la cafeína. Los científicos de Health Canada realizaron una exhaustiva investigación de la bibliografía científica sobre la cafeína (Nawrot et al., 2003). En su informe llegaron a la conclusión de que la población general de adultos sanos no está expuesta a ningún riesgo para la salud a causa de la cafeína si el consumo diario se limita a 400 mg. Más recientemente, esto ha sido confirmado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, 2015).

No obstante, la EFSA recomienda que las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia limiten su consumo diario de cafeína a 300 mg.

Las normas sobre el etiquetado de bebidas que contienen cafeína están unificadas en la UE (reglamento UE 1169/2011 sobre la información alimentaria al consumidor). En las bebidas con un contenido de cafeína superior a 150 mg/l se debe indicar dicho contenido y añadir una indicación (“Contenido elevado de cafeína. No recomendado para niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia”), especificando además el contenido de cafeína expresado en mg por 100 ml en la etiqueta.

Una dosis o un consumo excesivo de un alimento o bebida dañan la salud. Incluso el agua, si se bebe en cantidades excesivas, resulta perjudicial. Los nutricionistas están de acuerdo en que es importante consumir alimentos y bebidas de fuentes muy diversas en una proporción adecuada. Esto también es válido para las bebidas energéticas, que pueden formar parte de una dieta equilibrada y variada y de un estilo de vida sano. Por ello se recomienda consumir las bebidas energéticas de forma moderada.