Las bebidas energéticas contienen aproximadamente la misma cantidad de cafeína que una taza de café. Mucho antes de que entrara en vigor el Reglamento UE 1169/2011 sobre la información alimentaria que prescribe la indicación “Contenido elevado de cafeína. No recomendado para niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia”, los fabricantes de bebidas energéticas ya se habían comprometido voluntariamente a no recomendar sus productos a niños (considerando a niños según lo definido en UNESDA como jóvenes menores de 12 años).

Los fabricantes de bebidas energéticas se comprometen con su código de buenas prácticas (Code of Practice) a centrar sus acciones de marketing en la población adulta. El consumo de bebidas energéticas es seguro tanto para adultos como para jóvenes y, como el consumo de cualquier alimento, debe formar parte de una dieta equilibrada y/o un estilo de vida saludable y activo. Basándose en el informe más reciente guidance de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), se considera seguro un consumo diario de cafeína de 400 mg para adultos y 3 mg/kg de peso corporal para adolescentes. Esto significa que, dependiendo del peso corporal, los adolescentes podrían consumir 1-2 latas (250 ml) de una bebida energética típica al día de forma segura.