La taurina es un aminoácido azufrado que no se incorpora a las proteínas, sino que desempeña un papel relevante en muchas funciones fisiológicas importantes. Entre ellas se encuentran el desarrollo de la retina y neurológico, la regulación osmótica, la regulación del nivel de calcio en las células, así como funciones inmunológicas.

La taurina está presente en la dieta diaria, por ejemplo en el marisco y la carne. La taurina se transporta activamente por todos los tejidos y es el aminoácido intracelular que aparece con más frecuencia en el cuerpo humano. Alrededor del 0,1 % del cuerpo humano está compuesto de taurina. La taurina se elimina a través de la orina y la bilis. La cantidad de taurina eliminada varía en cada persona y cada día. En 1827 los científicos alemanes Friedrich Tiedemann y Leopold Gmelin aislaron por primera vez la taurina de la bilis de un buey (del latín: bos taurus).

Sin embargo, la taurina no procede de los toros. Se produce sintéticamente y es uno de los principales ingredientes de las bebidas energéticas. En el año 2009 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), una autoridad independiente responsable de evaluar los riesgos relacionados con la seguridad de alimentos y piensos en la Unión Europea en línea con muchas otras autoridades sanitarias de todo el mundo, declaró que el consumo de taurina, en las cantidades en que se utiliza actualmente en las bebidas energéticas, no representa ningún riesgo para la seguridad. Esto ha sido confirmado por la EFSA en su dictamen científico sobre la seguridad de la cafeína (2015).