Las bebidas energéticas son alimentos y son seguros para el consumo humano. Algunos consumidores pueden reaccionar con sensibilidad a los ingredientes de las bebidas energéticas como el café, el azúcar o diferentes vitaminas por predisposición congénita. Algunos consumidores son sensibles a la cafeína y tienden a dolores de cabeza, mareos, insomnio o agitación. Los ingredientes de las bebidas energéticas, así como el contenido de cafeína, se indican en las latas de las bebidas, de modo que los consumidores están suficientemente informados como para decidir lo que les conviene.